Los oídos también son víctimas del estrés

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El estrés de la vida cotidiana puede afectar a los oídos de tal manera que dan lugar a la enfermedad de Ménière, un desorden del equilibrio relacionado con el movimiento de fluidos en los canales del oído interno. Esta enfermedad puede iniciar con una sensación de oído tapado, zumbido, disminución auditiva y vértigo.

Normalmente, se provocan estas crisis por un aumento de la presión de los líquidos del oído interno o el líquido endococlear, que se encarga de mantener el equilibrio en la producción y re absorción, siendo su aparición fluctuante.

El estrés también provoca una gran tensión en los músculos, que hace que los faciales hagan rechinar los dientes y tensar la boca, aumentando el estrés nocturno y la presión interna que tapone los oídos o el efecto de los acufenos.

Las personas que sufren la enfermedad de Ménière varían entre 20 y 50 años de edad, pero ocurre principalmente en mujeres, hiperactivas, ansiosas, auto exigentes y vulnerables al estrés. Los síntomas suelen presentarse en un solo oído, y sentirse en ambos en un 30 por ciento de los casos.

En el 90 por ciento de los casos las molestias se reducen con el tratamiento con medicación y cambios en la dieta alimenticia, como evitar el consumo de sal. En algunos casos, se administra un diurético para bajar la presión de los líquidos del oído. Si el paciente no responde al tratamiento se debe acudir a la alternativa quirúrgica.

Hay que estar alerta porque los ataques suelen ser esporádicos al comienzo, dos o tres veces del año, pudiendo hacerse más frecuentes y aparecer varias veces por semana.

Actualmente, se ha perfecccionando la administración de drogas a través del tímpano, a fin de reducir la producción de líquidos en el oído interno, como la gentamicina. Este es un tratamiento ambulatorio que no tiene efectos secundarios, permitiendo continuar con las actividades habituales después de cada aplicación. La intención es mantener la audición y el equilibrio, eliminar los mareos y sensaciones de molestias en el oído. Sus resultados se comparan con los de la neurectomía vestibular, una cirugía compleja pero exitosa.

Esther R.

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